17º FICLPGC: BREVE BALANCE

Nacho Bello

El domingo pasado se proyectaron en el Multicines Monopol las últimas películas de esta última edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas. En lo que a mí respecta, este año he intentado asistir a todas las sesiones que he podido. Aunque me he quedado sin poder ver algunos títulos, creo que es posible realizar un breve balance de las películas proyectadas.

En general, los espectadores de la ciudad de Las Palmas tuvimos la oportunidad durante esta semana de visionar propuestas interesantes, caracterizadas por su calidad tanto en términos artísticos como narrativos, a las que el público, por su parte, respondió bastante bien. Pocas salas vacías recuerdo ver. En cuanto a las películas en sí, Knife in the clear water fue una de mis preferidas, en donde se nos traslada a la China musulmana, prácticamente desconocida para nosotros, a través de la disyuntiva que vive una familia para sacrificar al único buey que poseen. Sus largos y pausados planos secuencias resultaban bellos e hipnóticos, a la vez que cargados de realismo. También he de destacar aquí Un minuto de gloria, de K. Grozeva y P. Valchanov –de la que se puede ver en filmin La lección, película anterior de esta pareja de directores, muy recomendable-, Inimi cicatrizate, Lo tuyo y tú, o Harmonium. El otro lado de la esperanza, de Kaurismäki, con su lenguaje accesible, fue también otra propuesta interesante. Lamento, por otra parte, no haber podido ver The woman who left, de Lav Díaz.

En cuanto a películas de no-ficción, Cuatreros, Sobre la marcha y Austerlitz son las más destacables. Austerlitz en especial se hace una contundente denuncia del fenómeno del turismo de masas que se ha apoderado de los antiguos campos de exterminio nazis. En sus tortuosos -pero necesarios- noventa minutos de metraje, vemos entrar y salir de uno de ellos a numerosos turistas que visitan este lugar como si estuviesen visitando la Alhambra, la Sagrada Familia o el Louvre.

Hubo sin embargo títulos que no me llegaron a convencer del todo: entre ellos, Pariente, Kékszakállú o Personal Shopper. También he de meter en este apartado a los largometrajes canarios en concurso. No obstante, The vanished dream tenía un buen acabado, y La forma del mundo –que de los largometrajes canarios fue el que más me gustó- nos acerca a la realidad de los ranchos de ánimas, una de las pocas costumbres populares que no han sido corrompidas, adulteradas, por el turismo, y que se aborda en la parte de no-ficción con un lenguaje cinematográfico exquisito.

Las sesiones de cortometrajes por su parte, tanto los de Canarias Cinema como de la Sección Oficial, valieron la pena. A diferencia de los largometrajes, los cortometrajes canarios sí tuvieron el nivel y la altura esperados. Destacaré aquí Popoff, Concoct or wander, Paraíso por descubir, Sub terrae o El desembarco. De la Sección Oficial cabe mencionar Slapper, Nyo Vweta Nafta, Zvir, Studio 5, Goût Bacon, Centauro, El Becerro Pintado y No´i. De decir que, si bien algunas sesiones y cortos sí que mostraban cierta afinidad estilística y narrativa con los de Canarias Cinema, otros sí que diferían en estos aspectos de los locales.

            Ya para finalizar, me ha llamado la atención el protagonismo que el formato de pantalla 4:3 está teniendo actualmente dentro del cine independiente y de autor, al menos en el que el Festival ha programado en este año: películas como Inimi cicatrizate, Knife in the clear wáter o Slapper estaban rodadas con dicho formato. Por lo demás, solo me queda felicitar al equipo que ha hecho posible que este Festival siga en pie un año más, y esperemos que se puedan seguir celebrando muchas más ediciones del mismo.

Autor: admin

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